6 retos (+1) para el 2019. Asómate a la “bola de cristal”

Entrada original publicada en concepcioncampos.org

Empezamos un nuevo año, el 2019, y no son pocos los retos pendientes para la administración pública de 2018, pero no es el momento de lamentarse por lo que debería haberse hecho sino de concentrarse en la oportunidad de cumplir dichos retos en 2019, que, en muchos casos, son auténticas obligaciones legales que en una mezcla de procrastinación e irresponsabilidad se incumplen afectando gravemente a los derechos de la ciudadanía

1.- Implantar el nuevo modelo de gobernanza de los Datos

A pesar del tiempo transcurrido desde la aprobación del Reglamento General de Protección de Datos en 2016 hasta la exigibilidad de sus prescripciones el pasado 25 de mayo de 2018, no todas las Administraciones Públicas habían hecho los deberes en la implantación del nuevo modelo de gobernanza de datos. Pero lo peor es que el 7 de diciembre de 2018, fecha de entrada en vigor de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, la situación no era mucho mejor.

Las posibilidades que ofrece el manejo de los datos a través de las técnicas de Big Data y Open Data, y la gran cantidad de datos que manejan las Administraciones Públicas exigen completar este modelo con premura, conciliando la protección del derecho a la protección de los datos personales, un derecho fundamental con una administración proactiva, para ello es conveniente abordar los 10 puntos que debes conocer ya de la nueva LOPDGDD.

2.- Pasar de la contratación tradicional a una contratación estratégica y socialmente responsable

Electrónica, íntegra y socialmente responsable. Así debe ser el modelo de contratación pública ajustado a la normativa comunitaria y a la LCSP. La cascada de resoluciones de los Tribunales de Recursos Contractuales evidencian que el cumplimiento de la LCSP está siendo asimétrico en su grado de implantación, y estamos hablando de un tema que resulta de fácil comprobación. Probablemente, si verificamos en qué medida se está promoviendo la contratación socialmente responsable mediante la inclusión de criterios sociales, medioambientales y de innovación, se ha promovido la contratación con las PYMES y se ha actuado sobre la prevención y lucha contra a corrupción, el resultado no será demasiado mejor.

Muy pronto se publicará un documento de Red Localis en el que se analizan los resultados de una encuesta sobre el grado de implantación de la LCSP en los municipios gallegos y adelanto ya que no son demasiado positivos.

3.- Arriesgar con la Innovación

Innovar exige arriesgar, arriesgar con una idea, un proyecto o una iniciativa, arriesgar porque innovar lleva implícita la posibilidad de fracasar (palabra tóxica donde las haya), y el miedo al fracaso es mucho.

  • ¿Arriesgar siendo un empleado público? ¿Qué necesidad hay? Con plaza fija y sueldo garantizado abordar nuevos proyectos para salirse de la caja, no parece existir razón alguna. Pues la hay y muchas, la motivación por hacer un buen trabajo, cada día mejor, por prestar un servicio público de calidad y garantizar los derechos de la sociedad.
  • ¿Arriesgar siendo un responsable político? ¿Para qué? Quizás de una simple (simplista, diría yo) visión coste-beneficio, puede que no parezca rentable asumir proyectos innovadores, que no garanticen un éxito absoluto y que puedan ser penalizados en términos electorales. Nada más lejos de la realidad, una parte fundamental del mandato electoral pasa por elegir a los mejores gestores, y sin innovación no hay buena gestión.

Las dificultades son muchas (véase La teoria de las tres “P” en la gestion del cambio) pero la posible “ganancia” merece asumir el riesgo.

4.- Integridad, Transparencia y Buen Gobierno

Porque después de un lustro tras la aprobación de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno,  quedan todavía muchas asignaturas pendientes tal y como, con excelente sentido del humor, recordó el Consejo de Transparencia el día de los Inocentes:

Pero más allá de la Ley, habrá que apostar por la integridad como un valor imprescindible en la administración pública que debe vertebrar todas las áreas de gestión, mediante la interiorización de la ética en la gestión pública. Las leyes sólo son suelos de mínimos (y aún así inalcanzables en muchos casos) por lo que deben diseñarse modelos más completos de integridad que hagan realidad el derecho a la buena administración que tenemos formalmente reconocida en la Carta Europea de Derechos Fundamentales .

5.- Perder el miedo a la Inteligencia Artificial

Continuamente los medios de comunicación nos bombardean con noticias (algunas interesantes, otras curiosas sobre usos muy diferentes y mucha demagogia) sobre las posibilidades que traerá consigo la Inteligencia Artificial, su impacto en el empleo (también público), en términos de amenaza y las nuevas exigencias de capacitación.

Y eso genera mucho temor, “los robots nos van a robar el trabajo” (El futuro del empleo publico ante los retos de la IA), un clásico en cada revolución que ha afectado a los medios y sistemas de trabajo

Imagen ludistas rompiendo máquinas (1812)

temor que se convierte en resistencia y que, en lugar, de promover la creatividad para potenciar el valor público, en una actitud positiva de complementariedad, hace que los guardianes de las esencias se hagan fuertes en sus atalayas. El miedo a lo desconocido en consustancial a la naturaleza humana, por ello, para perder el miedo hay que conocer y profundizar en la  materia…, leamos (5 ejemplos de IA en la Administracion Publica ¿presente o futuro?), exploremos y pensemos en cómo puede mejorar nuestro trabajo

6.- Profesionalizar el Empleo público

Puede parecer un contrasentido,¿profesionalizar el empleo público? Si ya contamos con empleados públicos que acceden a las plazas en virtud de principios de mérito y capacidad (me dirá alguien) pero lo cierto es que en pocos casos se valora adecuadamente el perfil y trayectoria profesional. A la ignota evaluación del desempeño, se une el inexistente desarrollo de la carrera profesional y la irrelevancia en la adquisición de las nuevas habilidades, y la falta de adecuación de los sistemas de acceso al empleo público (Obsolescencia programada de los empleados publicos).

Aprendices de todo y maestros de nada, la imposibilidad del desarrollo de esa carrera profesional dificulta extraordinariamente la gestión. La Comisión Europea ha puesto el acento sobre este tema en la Recomendación (UE) 2017/1805  de la Comisión de 3 de octubre de 2017 sobre la profesionalización de la contratación pública. “Construir una arquitectura para la profesionalización de la contratación pública”, perfectamente extrapolable al conjunto del empleo público, que señala que una política de profesionalización eficaz debe basarse en un planteamiento estratégico global en torno a tres objetivos complementarios:

  1. Desarrollar la arquitectura política adecuada para la profesionalización: para tener un impacto real, cualquier política de profesionalización debe contar con un elevado nivel de respaldo político.
  2. Recursos humanos: mejorar la formación y la gestión de la carrera de los profesionales.

III. Sistemas: proporcionar herramientas y metodologías de apoyo de la práctica profesional en el ámbito de la contratación: los profesionales de la contratación pública deben disponer de las herramientas y el apoyo adecuados para actuar de manera eficaz.

+1.- Aprender/Desaprender

Porque ninguno de estos retos es posible sin un gran esfuerzo de aprendizaje, término que me gusta mucho más que el de formación, pero que exige también a su opuesto, desaprender, mucho más difícil, como magistralmente nos recuerda Xavier Marcet, porque para aprender las nuevas dinámicas de funcionamiento de la administración pública hay que perder viejos hábitos, olvidar esquemas pretéritos y abrir la mente a nuevas realidades, y dimensiones atípicas para la administración y para muchos “administrativistas”.

La gestión del conocimiento es uno de los grandes retos del SXXI. Porque aunque como dice Yuval Harari nadie sabe qué ocurrirá mañana (Sapiens (de animales a dioses)” (2014)), tenemos que empezar a construir ese mañana, y estos retos son un buen comienzo…

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